
Mi corazón es como un gran agujero negro. No palpita, no siente nada, no late por nada ni por nadie y no se acelera con las emociones. Es como una rosa roja, que fue hermosa, pero ahora se ha vuelto negra de tristeza. Se deshoja poco a poco. Cada vez que miro al pasado. Sus espinas sin embargo, siguen siendo fuertes y duras. Están clavadas tan profundamente que me pregunto si algún día me las podré quitar. Los días pasan, el tiempo corre, pero lo que siento permanece inalterable.

No hay comentarios:
Publicar un comentario