martes, 17 de marzo de 2009

Tiempo.


Hicimos muchas cosas con el tiempo: lo perdimos, lo buscamos, lo encontramos y lo volvimos a perder. Todo esto nos llevó demasiado tiempo y el tiempo pasó indiferente. Entonces añoramos los viejos tiempos porque según dicen todo tiempo pasado fue mejor. Y aún así esperamos los nuevos tiempos y creemos que hay un tiempo para cada cosa, y que también hay un tiempo para recordar los buenos tiempos y para dejar simplemente, sin relojes y excusas, que el tiempo pase.
Cuando se mira al pasado parece que todo estaba previsto, los encuentros, las huidas, los regresos. Parece que uno tropezó donde debía y acertó donde estaba señalado. Pero no hay nada escrito, y no le podemos pedir a nadie que nos ilumine el camino del futuro. Es nuestro corazón desconcertado el que tiene que guiarse a ciegas y superar el miedo a dar un paso adelante.

domingo, 15 de marzo de 2009

Ser niño.



Intenté imaginar lo que sería sentirme niña otra vez. Tan pequeña que no me pudiese apercibir todavía de lo temible que es este mundo. Que la palabra cáncer no tuviese definición, que no tuviese ningún concepto real sobre el significado de la muerte, que no conociera las injusticias. Que todos esos señores que viera a través de esa caja cuadrada con colores sólo fueran personajes inventados. Que el resto de la humanidad fueran niños, como yo, con ganas de jugar hora tras hora, sin cansarse, sin violencia, resolviendo los conflictos con un simple juego de canicas. Que el amor también sólo fuera un juego, en el que nadie perdiera ni ganara nada.
Sería bonito, pero el tiempo, el mundo, la realidad, te reencuentran cada día. Te hacen ver que el mundo es un sitio frío, pero que tienes que luchar e ir con la cabeza bien alta siguiendo tus ideales, siendo quien eres, seas quién seas, porque al fin y al cabo es lo único que te queda en la vida.